Yo es que no puedo con los calçots, aunque me digan que son los mejores del mundo traidos directamente de Cataluña y recién sacados de las brasas y fuego de madera y carbón de quebracho, de esos alimentos que me da dentera morder junto con los espárragos blancos ( y sí, he probado hasta los de Navarra que me decían que era imposible que no me gustaran).
Eso sí, la salsa me gusta mucho, aprovecho las calçotadas para coger un poco y ponerla en la carne.