Los perezosos son buena gente. Están atontadísimos y son avispados al mismo tiempo. Es un animal que desconcierta mucho porque reacciona rápido a ciertos estímulos, pero luego actua muy despacio. Cuando les enseñas comida, corren que se las pelan (a su manera, claro). Así que a saber lo del vídeo por qué es. Desde luego, la mano no creo que se la dé como agradecimiento. Lo mismo esa madre tiene ya mucho contacto con personas y quiere trepar al tipo para que la lleve a otra parte. A mí me lo hacían cuando estuve en Costa Rica en un centro de rescate de animales. Se subian a la espalda y cuando se cansaban pillaban una rama y adios.
A mí me gustan los de cuatro dedos (el del video es de tres). Son más pequeños y con otro pelaje.

En tema de perros hay una cosa muy interesante que es justamente esa necesidad de interacción con el ser humano. Recuerdo hace tiempo un experimento con lobos y razas de perro que se les parecen mucho genéticamente. Les hacían varios retos de habilidad para ver cómo se manejaban en diferentes situaciones. El caso es que si un perro no podia pasar por un sitio, abrir una puerta, subirse a algo, etc. se inquietaba mucho. Se quedaba mirando a los cuidadores y llamando la atención en plan "¡Ayúdame, coño! ¡Que no puedo!". Los lobos tendían a seguir intentándolo a lo bruto hasta que se cansaban. La conclusión al final era que el lobo tiene cero interés en interactuar con las personas y suda totalmente de nosotros.
La selección que hemos hecho ha sido brutal y hemos cogido a los individuos más empáticos. Así que imagino que, hasta cierto punto, muchos otros animales entienden e interactúan conscientemente. Aunque sea por mero beneficio o placer, saben que les aportamos algo. A más inteligencia supongo que más podrán concebir esa emoción como amor o un sentimiento de amistad.
Nosotros como animales tenemos una extraña obsesión por querer interactuar con todo bicho viviente. Si es manso, lo intentamos tocar; si es asustadizo, le tiramos comida de lejos; si es agresivo o peligroso, le damos por culo con un palo o le tiramos piedras. Incluso cuando vemos a un gato en la calle de noche a lo lejos, silbamos o hacemos algo para que nos vea. Y molestar a las palomas de las plazas o parques es derecho y obligación de todo niño. Como la naturaleza es sabia, algo debe haber ahí que nos ha venido beneficiando evolutivamente desde nuestros orígenes.
Humanizar ya es otra cosa. Cada animal tiene sus necesidades y su forma de vivir. Tampoco hay que atribuir cosas que no son.