Mi diagnóstico con las paellas es muy simple. Yo meto cuchara (o tenedor, según si la estamos cogiendo directamente de una paellera gigante), a todo lo que dé la cuchara de sí, en cualquier punto de la paella y sin adulterar el resultado. Si al sacar la cuchara veo que ésta contiene algo más que arroz y, quizás, sólo quizás, el ocasional trocito de carne, hago saber que lo que tengo frente a mí no es una paella, sino otra cosa, y que si el elaborador de la misma se empeña en tratarla de tal, habré de verme obligado a tildarla, ahí sí, de putísima mierda como paella.
Estoy hasta los huevos de paellas repletas de basura. Que si ochocientas gambas, mejillón... La buena paella es arroz. Punto y final. Gramos y gramos de delicioso arroz, con un poquito de carne. La justa. No hace falta ser un focking panza de mierda y llenarla de basura sólo para saciar tu gula de puto gordo y después venderle la movie a los demás diciendo "no es que en verdad de la otra manera está muy sosa lo hago por no ser tan simple" yayayayay, gordaco.