Melon No es troll, va totalmente en serio. Es difícil de entender si no lo has vivido en primera persona. Obviamente lo he escrito en un tono humorístico, pero es real. Al menos en el caso de esta dominatrix, se trataba de algún modo de satisfacer tus fantasías pero dentro de ese rango de fantasías digamos que ella desata su vena sádica y surge una dinámica de dominación y sumisión que fuera de ese lugar es difícil imaginar que suceda en el mundo real. Yo nunca había practicado nada parecido, salvo juegos más sutiles con una compañera de estudios (que la dominatrix me dijo que eso no era BDSM, que era demasiado poco). La sesión tuvo lugar en un estudio específico BDSM situado en una gran ciudad europea. La puerta de acceso estaba en el patio interior de un edificio. Entrabas y en los demás pisos había empresas normales y diría que también viviendas. En la puerta del estudio bdsm había una cámara (en la mirilla) y un teclado con números. Dentro sonaba fuerte una música que ya te adelantaba que era algo kink el local. Tras llamar, me recibió la dominatrix con unos tacones de 20 o 30cm y me dijo que me quitase los zapatos y la siguiese (amablemente y con normalidad, nada raro). La seguí por un largo pasillo, yo muy nervioso, le entregué el dinero en un sobre y me dijo que llevaba demasiada ropa. Me preguntó de qué ciudad era. Yo estaba temblando literalmente de los nervios por verme ahí y ella abandonó la sala para guardar el dinero. Ella al volver y verme tan tenso me miró sorprendida y me dijo que me relajase. En la sala había una cama de cuero negro, un sillón y otros muebles. Luego volvió y ya empezó a darme órdenes e hizo lo que quiso. Yo había indicado algunos fetiches y ella añadió otras cosas que a mi no me gustan pero dentro de la dinámica que se genera ahí no me negué. Sexo en si no tienes con la dominatrix. Ella todo el rato se fijaba que no sobrepasase tus límites para no hacerte daño (psicológico) y la experiencia fuera positiva, pero con la persona equivocada, puedes quedar traumatizado. A mi me gustó, pero a la vez la experiencia incluía violencia y humillación, por lo que los días posteriores tenía un poco de malestar. Me quedó claro que psicológicamente te puedo hacer daño si no estás preparado. Por ejemplo en un supermercado se me rompió una botella de cristal y reaccioné ante la cajera con mucha prudencia / un poco de temor, de forma automática. Y durante la interacción con la cajera me di cuenta de que en realidad todavía tenía en la mente la sesión con la dominatrix.