Dios te salve, reina de la misericordia.
¡Nuestra vida, nuestro consuelo y nuestra esperanza, salve!
A ti lloramos, los desterrados hijos de Eva.
A ti suspiramos, gimiendo y llorando,
En este valle de lágrimas.
Oh tú, nuestro abogado, enciéndenos
tus ojos misericordiosos
y Jesús, el bendito fruto de tu vientre,
muéstranos después de esto nuestro exilio.
Oh clemente, oh pío, oh gentil María.
El Alfa y Omega enviados desde lo alto
un glorioso consuelo para el sufrimiento
cuando del rango más alto de ángeles
la paraninfa * Gabriel declaró armoniosamente:
Dios te salve, Virgen María.
Oh clemente, oh pío, oh gentil María.
Oh pastores, levántate delante de tu Dios,
Relata lo que has visto de Cristo.
Que los reyes de Tharsis den testimonio
que vieron aparecer la estrella:
Dios te salve, Virgen María.
Oh clemente, oh pío, oh gentil María.
Fuente humilde, bien dando
aguas, rosa del mundo, divina esplendor,
vara fértil de Aarón,
Sé la luz gloriosa de los que te cazan:
Dios te salve, Virgen María.
Oh clemente, oh pío, oh gentil María.
No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada.
Mateo 10:34