Siempre se puede acudir al confiable:

Más allá de esto y de las enumeradas falacias, el bueno a la par que turbomachista de Chopenawer nos iluminó a todos con la luz de su sapiencia en "El arte de tener razón", libro en el que detalla unas 10 técnicas de discusión que nos ayudarán a ganar cualquier debate.
En el original alemán se tiene en cuenta un matiz que en español se pierde ligeramente, y es que el idioma de Hitler distingue claramente entre "tener razón" y "llevarse la razón". El primer caso, sería ganar una discusión teniendo razón, obvio, y con ella convenciendo al oponente, lo que, en estos tiempos de tuiters y berreadores de internet, se hace bastante cuesta arriba. El segundo, "llevarse la razón" sería ganar una discusión independientemente no ya de si se tiene razón o no, sino de si las artes y argumentos usados han sido vagamente válidos. El libro se centra en este segundo caso.
Así de sopetón, recuerdo una que incidía en que en una discusión, lo importante no es convencer al adversario, que siempre se antoja árido, sino al público, mucho más maleable y dispuesto. Así pues, hay que usar argumentos que en la mente del público sean fácilmente asimilables pero que para rebatirlos sea necesaria una explicación compleja.
Por ejemplo, y me lo invento sobre la marcha, uno podría discutir sobre de qué están hechas las nubes:
-De agua que se evapora del mar, -diría uno correctamente-
-¿Cómo va ser de agua del mar evaporada, si todo el mundo sabe que el agua se evapora a 100° y es evidente que nunca se alcanza esa temperatura en los océanos?
Y también sería verdad, siendo esta verdad mucho más asimilable por el público que la contra argumentación de "Noooo, pero es que los rayos del sol excitan las moléculas rompiendo los enlaces..." ¡MEEEEC! El público, que es a quien realmente hay que convencer, hace ya 10 minutos que desconectó de tu elaborado contraargumento y has perdido la discusión.
Os animo a leer el libro. A pesar de lo que pueda parecer por su época y el nombre de su autor, no es para nada pesado y se lee de un tirón.