Esto me persiguió en mis pesadillas durante un verano de mi infancia

El puto templo de fuego de Port Aventura. Cuando salian las momias del agua me CAGUÉ vivo y después estaba convencido que iban a venir desde TARRAGONA a mí casa.
Y no era idiota, sabía que no era real, pero la imagen era tan fuerte que no podía evitar tenerle miedo.
Años después fui con el instituto de viaje fin de curso y me puse en la última fila, casi que mirando a la pared, aunque ya seguramente no me hubiera impactado ni un cuarto.