Y sobre los juegos en general, luces y sombras.
Los gabachos se la han sacado con los recintos aprovechando su inmenso patrimonio. El porrón de pruebas con la Torre Eiffel o Los Inválidos de fondo, el Grand Palais con la esgrima y el taekwondo, las finales de boxeo en Roland Garros, el sacadón de la piscina olímpica en La Defense, el globo-pebetero con esas fotos en el arco del Triunfo.
Y todos hasta arriba de gente. Todos.
Estéticamente son los más bonitos que he visto.
Pero luego también tienen el fracaso sin paliativos de la inauguración con los barquito, el ridículo mundial de la ciénaga del Sena y el bochorno que ha sido la competición de vela por llevársela a un sitio sin viento, con la arbitrariedad de los jueces manipulando la competición y entregando medallas con pruebas en las que solo se pudo disputar la mitad de las regatas.