Inkisidor
Milly
¿Quería propina por el servicio de las mantas o por hablar? Por un lado no quería ser tacaña y que no le dijera nada interesante, por otro, no quería pasarse y llamar la atención. Llevaba 3 monedas de oro y 7 de plata. ¿Qué cantidad consideraría aceptable un mozo de hostal y que además no fuera pasarse?
Abrió un poco más la puerta, dejando al descubierto el canalillo del escote de su ropa maltrecha, y extendió una mano con una moneda de cinco de plata.
--Tienes suerte de que no lleve nada más pequeño, eso vale más que una noche aquí. ¿Tienes cambio? Bah, quédatela, pero no vayas diciendo por ahí que te he dado una propina tan buena o me quejaré de que por falta de discreción ahora me acosan todos los mozos de la posada en busca de propinas. Ah, y espero un buen servicio a cambio si necesitamos algo.