Conozco de otros foros a un chaval ligeramente autista y criado por una madre bastante fanática religiosa. Obviamente, el chico ha crecido con unas ideas bastante cuestionables en según qué ámbitos. El caso es que hace ya la tira de años se le ocurrió esparcir sus ideas en público por el foro. La homosexualidad es inmoral, incluso aunque no creas en Dios es evidente que no es ética, etc. Ni entramos ya en tema trans, porque os podéis imaginar. Como es normal, le cayeron hostias (dialécticas), por todos lados.
La cuestión es que bastantes años después, unos 6 o 7, y tras una larga ausencia, el chico reapareció por el foro. Había cambiado de opinión en muchas cosas, y, aunque según el baremo que usases pudieses decir que le faltaba camino por recorrer, distaba mucho de lo que había sido en su día. Respeto absoluto a la orientación sexual, a las personas trans, etc. La etiqueta, sin embargo, se había quedado, y las puyas y alusiones eran constantes.
Total, que un día salió un tema parecido a este. Al chaval se le ocurrió decir que desde su punto de vista, yendo tan a degüello con los ataques al final se espantaba a la gente, y que era más fácil atraer a alguien hacia tus ideas si las presentabas desde el respeto que si lo hacías atacando.
Le cayó la de dios, otra vez. Las típicas frases, entre ellas: que si quería una galleta por tener decencia humana básica, que si wow, felicidades por hacer un mínimo, que si no es mi trabajo educarte, que al radical no se le enseña con argumentos y buenas palabras sino con hostias hasta que deje de esparcir odio... Lo de siempre. Algún comentario también pidiendo que se le banease por lo que había dicho hacía años, aunque ya no fuese ni de cerca el mismo.
Un esperpento, si me preguntáis. Tampoco es que crea que vaya a volver a sus antiguas ideas, pero desde luego que con ese tipo de actitudes no vas a reforzar las nuevas. La simpatía, en cualquier caso, debería ser global. Cuestionarse y compadecerse de los hechos que hayan llevado al incel de turno a acabar ahí, pero no mostrar piedad con la típica feminista de las que sueltan diariamente que habría que matar a todos los hombres no deja de ser una selección muy burda similar a la del suicidio ampliado y "es que debía estar sufriendo mucho" si la perpetradora es mujer, mientras se tacha directamente de asesino al varón sin darle más vuelta de hoja. Incluso aunque este caso concreto cause más aislamiento social que el opuesto.
De todos modos, no deja de parecerme un tanto irónico que precisamente desde el lado del que suele promoverse una justicia rehabilitadora y no punitiva, en estos aspectos se suela tirar por todo lo contrario y se prefiera la antorcha para la purga que el libro para la educación. Un símbolo de nuestros tiempos, por desgracia, donde cada vez hay polarización. Por supuesto, y como en todo, hay grados, y no es lo mismo el caso de este chaval que el cagarse en Tate por misógino, pero en general diría que se tiende (aquí todos, no un bando u otro) a saltar a la yugular demasiado rápido