Bailey entra en la biblioteca junto con los demás, alicaída y... hasta cierto punto, incluso desinteresada. Lo único que quiere en ese momento es echarse a dormir en una cama blanda y cálida. Mira hacia atrás brevemente y puede ver que King se siente de una forma bastante similar, aunque no sabe si el can preferiría comer o dormir. Una vez más, se acarician mutuamente, antes de volver Bailey su atención hacia la biblioteca, y hacia la figura pequeña y desvalida que aguarda allí.
En forma humana, y en mejor estado, Bailey habría sido la primera en acercarse. Dado que eso no se da, deja que los demás la atiendan.
"Además... ¿que te parece Bailey si te acercas un poco en segunda fila? Dudo mucho que éste culto tenga el favor de un unicornio primigenio. ¡Ni ese tipo podrá negarse que vamos contra la secta cuando la vea! La seguimos manteniendo en segunda fila, por si acaso."
Bailey niega con la cabeza, pero recordando una vez más que María no puede ver eso... y que realmente no tiene las energías para entrar en discusiones tácticas, ni para decirle nada a Elijah por su usual falta de humanidad al hablar de lo que le puede haber pasado a la hermana de la niña...
"Haré lo que me digáis." Con paciencia, el unicornio se apoya contra una mesa, procurando no volcarla. Sólo quiere descansar lo posible. "Pero supongo que no nos sobra tiempo. ¿Quizá aún podamos salvar a la hermana de esta niña?"