Llevo unas semanas disfrutando de la segunda parte de mi permiso de paternidad por el nacimiento de mi segundo vástago y, en los momentos en que está dormido, me he propuesto cada día abrir un cajón, puerta de armario, etc., vaciarlo, reorganizar el mueble y tirar/donar/vender lo que no necesito.
Se ha convertido en mi momento favorito del día. El orgasmo que tengo cada vez que veo la bolsa de basura a reventar y el mueble bien colocadito y organizado es... es indescriptible.

Abrir los archivadores de documentos familiares y tirar las facturas de productos antiguos y contratos ya expirados o finalizados; doblar y clasificar en rollos de papel higiénico con identificadores todos los cables de la casa, ordenar por temática y alfabéticamente los libros de la librería...

Me lleva un gran trabajo porque no puedo tomar unilaterlamente la decisión de guardar o tirar algo, así que hago fotos de aquello en lo que tengo dudas y espero al visto bueno de mi amada esposa, a la que no puedo querer más porque en la mayoría de ocasiones acepta de buen grado el argumento "Esto lleva aquí guardado doce años, ni te acordabas de que estaba aquí, ¿De verdad quieres guardarlo por si acaso?"
También debo enfrentarme al caos, fuego y destrucción que generan mis hijos a su paso, pero al menos he conseguido que el mayor coloque sus cuentos en su librería y que guarde los juguetes en su baúl y estantería correspondientes.
El orden es mi pasión. Es mi enfermedad, diría yo, y aunque llevaba mucho tiempo claudicando por falta de tiempo, este permiso de paternidad lo estoy aprovechando para reconciliarme con mi trastorno y lo estoy gozando.
Todo esto me lleva a la pregunta que quiero haceros, conforeros. A vosotros, ¿Qué os aporta paz mental?