woniidanio -uno de nosotros que nos llevó en su coche al centro comercial, vio oportuno llevarnos de turismo antes de dejarnos en nuestras paradas, por suerte solo nos perdimos 4 veces y no se agotó la gasolina
Cuenta la leyenda que una vez un grupo de calvos gordos vírgenes no paraban de dar vueltas a una misma rotonda de Sevilla, tantas vueltas dieron a la rotonda, que se marearon y vomitaron toda la Cruzcampo que se bebieron mientras se contaban sus penas llorando y roncando en un bar gay, esos vómitos acabaron en la carrocería del 600 que habían robado a unos gitanos cerca de un poblado de chabolas donde vendían droga.
Mientras daban vueltas en el 600 se olía un olor putrefacto de sudor Otaku que odia el agua y el jabón a partes iguales junto a los devueltos de las Cruzcampo. Después de unas 8 horas dando vueltas a la misma rotonda un calvo tuvo la inspiración de decirle al calvo que conducía "Por aquí bola 8 se va para Turquía" tiraron por ese camino antes de que viniera la guardia civil, llegaron a un local de lucecitas donde todos ellos como no tenían dinero, además de que tenían mucha hambre y querían dejar de ser vírgenes se dieron amor y cariño por el lado oscuro mientras se comieron unos plátanos que no eran de canarias.
Al día siguiente los encontraron tirados en la arena de un parque infantil, un grupo de arqueólogos dedicados a rescatar y preservar huesos de dinosaurios extintos y los llevo a cada uno a su hogar. Uno vivía en un bajos, otro debajo de un puente, otro en un manicomio, otro en una cárcel y el último vivía debajo de un paraguas, este último decía que así no le daban los rayos UV y no se ponía moreno nunca ya que era muy racista consigo mismo.