El problema no es la exposición de la pantallas de los hijos sino de los padres. Los niños desarrollan una fascinación natural por aquello que hacen sus padres, y si su padre se queda horas embobado delante del móvil ellos también querrán. Realmente la solución la tenemos nosotros al alcance de la mano, pero el problema es que los propios padres estamos tan habituados al uso del móvil que lo extrapolamos a nuestros hijos.
¿Porque no leerle un cuento en el metro o el autobús en lugar de dejarle el móvil? ¿Porque no dejarle unas pinturas y un libro de colorear en el restaurante? Además que ahora hay mil mierdas en Temu y AliExpress por cuatro perras con las que entretener a los niños, fichas para jugar a encontrar las diferencias, los libros para "pintar" con agua, libros de laberintos, "tablets" para pintar, tenemos mil opciones para entrenar a nuestros hijos, más que nunca me atrevería a decir, sin embargo le damos lo mismo con lo que nos entretenemos nosotros 🤷