A mí no me la amargaría, para nada. Lo único para lo que me interesaría el dinero es para poder irme a vivir donde no tenga vecinos y no tener que preocuparme del dinero el resto de mi vida. Por lo demás, más allá de comprarme una guitarra de miles de euros y algún juego o chorradilla más al mes, no me volvería especialmente loco.