Yo la anécdota más notoria que tengo respecto a nombres es un tema familiar. Una de mis tías quería que al nacer uno de mis primos le pusiesen Jonatan, así que tras parirlo mandó a mi tío al registro, y mi tío nos contó que estando en el registro no se acordaba del nombre, no le salía ni para atrás, así que cuando le tocó el turno dijo "venga, pues ponle Luis, como yo", con todos sus huevazos. Os podéis imaginar la cara que se le quedaría a mi tía cuando se enteró. 