Tengo sentimientos encontrados. De primeras, me alegro que el hombre haya conseguido la plaza e integrarse, pero, por otro lado, no soy partidario de dar la nacionalidad a gente que no ha nacido aquí y, por lo tanto, que puedan acceder a puestos de funcionariado. Evidentemente, creo que habría que estudiar cada caso y establecer un reglamento flexible. España regala su nacionalidad y eso acaba trayendo problemas. Dicho lo cual, también digo que es una buena noticia y ojalá más gente como él consigan un buen trabajo y puedan desarrollar una vida plena en nuestro país. Es lo ideal.