A unas pocas millas de distancia
El sendero ya no es de piedra. Los riscos quedan atrás, reducidos a una muralla gris que se diluye entre la bruma, y la comitiva avanza ahora por una ladera amplia que se abre hacia el valle. Abajo, entre claros y manchas de bosque, el río serpentea apagado bajo un sol nubloso de media mañana.
Delante y detrás de ellos, los caballeros de escolta forman una cuña ordenada, protegiendo a los comandantes como si la geometría misma fuera un escudo.
Un poco más atrás, sobre un caballo que todavía no termina de aceptar como suyo, va Elian.
Y flanqueando toda la columna, a pie, avanzan los arqueros, atentos al bosque, pasos medidos, cuerdas tensas, ojos siempre buscando movimiento entre los troncos.
A la derecha de Elian camina Haro, arco al hombro, respiración tranquila, mirada que ya ha visto demasiados caminos como para sorprenderse.
"No lo entiendo", murmura Elian, inclinándose un poco en la silla para no hablar demasiado alto. "Dejamos Valls, cruzamos el bosque y los riscos, movilizamos a la caballería… por unos tipos que dejaron la fortaleza casi intacta."
Haro sonríe de lado mientras avanza.
"Casi intacta” es una forma elegante de decir “mataron a doce hombres. Entre ellos al antiguo capitán de la guardia."
"Doce hombres entran dentro del margen aceptable de pérdidas fronterizas."
"Díselo a las viudas."
Elian suspira y mira el río que se acerca lentamente, reflejando una luz sin ganas.
"No saquearon. No incendiaron. No tocaron reliquias mayores. Huyeron sin más."
Haro guarda silencio unos pasos, observando a los jinetes de cabeza.
"Esa noche el barón subió al Arcón en persona."
Elian alza una ceja.
"¿Y?"
"El portal interior estaba activado."
El caballo de Elian sigue avanzando, pero él se queda quieto por dentro.
"Eso es imposible… ", murmura. "Ese sello no responde desde hace siglos."
"Eso mismo dijo Osric. Ahora quiere a uno de ellos vivo. Los demás pueden morir."
Elian se frota el puente de la nariz.
"Interrogatorio. Rituales. Confesiones forzadas. La versión extendida de mis peores asignaturas."
Haro duda antes de añadir: "Y Eldric… no viene solo por órdenes."
Elian mira de reojo al sacerdote de guerra, rígido en la silla, mirada clavada en el horizonte.
"Nunca viene solo por órdenes. Me pone los pelos de punta."
"Uno de esos fugitivos mató a su aprendiz en el patio bajo. Lo desintegró. "
Elian guarda silencio mientras el valle se abre y el aire se vuelve más húmedo.
"Entonces no perseguimos malechores", dice al fin. "Perseguimos una venganza personal bajo logística oficial."
Haro sonríe, cansado.
"Eso resume bastante bien la guardia de Valls."
Elian mira atrás, hacia los riscos ya lejanos, luego al río que los espera.
"¿Sabes qué es lo peor, Haro?"
"¿Que probablemente muramos?"
"No. Que en Secomber, ahora mismo, alguien está regando tranquilamente una parcela…"
Suspira.
"…y yo estoy aquí, a caballo, persiguiendo desconocidos por culpa de un portal que nunca debió abrirse."