Los propósitos de Said Lachhab no entendían de fronteras, pero sí de objetivos. Escenarios como Marruecos, España o Siria sustentan su existencia, en la búsqueda de jóvenes dispuestos a engrosar las filas yihadistas en zona de conflicto. Estableció su principal zona de actuación en el País Vasco, nutriéndose económicamente de las ayudas sociales que facilitaba el gobierno autonómico a personas en riesgo de exclusión social. Hasta que fue detenido, juzgado y condenado a siete años de prisión. Tras cumplir condena, ha sido expulsado de España, tal y como revela un reciente informe editado por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.
La Comisaría General de Información de la Policía Nacional detuvo a Said Lachhab a las 5.30 de la madrugada del 15 de febrero de 2017, en el barrio vitoriano de Judizmendi, en la llamada operación Babieca. La intervención tuvo lugar tras una compleja investigación, que permitió acreditar la intensa actividad de este ciudadano marroquí, que ya había sido expulsado de Francia en 1998.
Desde el año 2013 se estableció en la localidad guipuzcoana de Tolosa. Allí conoció a Othmane, otro individuo marroquí, de Tánger, que apenas llevaba ocho años en España. Estrecharon lazos y no tardaron en urdir un plan para desplazarse a Siria, a través de Turquía, y engrosar las filas del Frente Al Nusra, principal sucursal de Al Qaeda en la región. Su propósito coincidía con el momento de mayor expansión del yihadismo en Oriente Medio, cuando el Estado Islámico se extendía con escasa oposición implementando la sharia en territorio ocupado.
Según detalla la sentencia del Tribunal Supremo, Said y su amigo viajaron a Marruecos para despedirse de su familia. En vísperas de su viaje a Siria, y ya en España, compraron forros polares, un pantalón mimetizado, un abrigo mimetizado y dos bolsas de varios usos por valor de 97,90 euros, en la tienda Decathlon de San Sebastián. Tras extraer el dinero que depositaban en el banco, compraro en efectivo los billetes en avión desde Bilbao a Estambul (Turquía), con la compañía Turkish Airlines.
Tras aterrizar en Turquía, ambos se desplazaron en autobús hasta el puesto fronterizo de Reyhanly/Bab Al Hawa, una de las vías de entrada a Siria. Cuando Said corroboró que su amigo ya quedaba a disposición de las milicias yihadistas, regresó a Turquía y, desde ahí, toma un nuevo avión rumbo a Bilbao. Othmane, efectivamente, se incorporó en el Frente Al Nusra y, después, se integraría en filas del Estado Islámico. Moriría combatiendo en Siria.
Regreso a España y nueva captación
Cuando regresó a Tolosa, Said contactó con otro joven. Le contó que volvía de Siria y que tenía intención de regresar para combatir junto a una milicia yihadista. No tardó en proponerle que le acompañase, empleando argumentos como la casa, la reputación, el sueldo y las esposas que tendría a su disposición si se trasladaba a Siria. También le reveló que había regresado a España porque había tenido una discusión con el jefe de la milicia yihadista en torno a la figura de Mohamed VI.
El joven, embaucado por las promesas de Said, acaba accediendo. Said le entrega ropa de combate de color verde y le pide que haga ejercicio para mantener la forma. Establecen vías de comunicación seguras y abordan las posibilidades de desplazarse hasta Siria, decantándose finalmente por la ruta aérea en vez de por vías terrestres, aunque para ello tuviera que invertir sus ahorros.
El joven compró un primer billete a Turquía por internet. Como el vuelo se canceló, realizó una segunda compra, esta vez en dependencias de El Corte Inglés en Tolosa. Horas antes de volar a Estambul, fue a una mezquita de Baracaldo y compartió sus propósitos inminentes. Su entorno más cercano le convenció para que desistiera en sus planes. El joven regresó a su casa y nunca tomó su avión.
Ayudas sociales
La colaboración de un testigo protegido fue clave para la detención de Said Lachhab. Una operación que suscitó un airado revuelo en el País Vasco, toda vez que diversos medios de comunicación -como El Diario Vasco o El Correo- desvelaron que el detenido compatibilizaba el cobro de diversas ayudas sociales destinadas a personas en riesgo de exclusión social y el dinero que percibía de una mutua por una baja laboral, llegando a percibir 1.800 euros mensuales.
Said Lachhab recurrió su sentencia al Tribunal Supremo, aunque finalmente fue condenado a siete años de prisión. Tras cumplir su pena en Algeciras, el Gobierno consideró que representaba una amenaza y decretó su expulsión del país, tal y como desvela el informe Balance del Terrorismo en España 2024, editado por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.
Según consta en este documento, la expulsión se ejecutó en febrero de 2024. “El Gobierno continuó aplicando la política de expulsión de territorio español de ciudadanos extranjeros vinculados al yihadismo considerados una amenaza para la seguridad nacional”, detalla el informe.
Ese mismo año también fueron expulsados un argelino vinculado a Al Qaeda, otro argelino residente en Vitoria que era confidente de la Ertzaintza, uno de los condenados por los atentados de Barcelona y Cambrils, un marroquí detenido en Mallorca en 2016, un vecino de e la localidad barcelonesa de Gelida acusado de “constituir una grave amenaza para la seguridad nacional”, y a un grupo de 13 delincuentes con numerosos antecedentes, uno de ellos condenado por colaboración con un grupo yihadista.
https://www.vozpopuli.com/espana/said-el-captador-de-yihadistas-que-cobraba-ayudas-sociales-en-el-pais-vasco-es-expulsado-de-espana.html