Estoy con SMT3: Nocturne. Llevo 10hs. Es durillo en ciertos aspectos, y no hablo de la dificultad, pero me lo esperaba. Acabo de vencer al Matador, como ya sabía que me iba a encontrar con un pico me preparé a consciencia y fue muy sencilla la pelea, pero entiendo que si no vas muy bien preparado el baile que te puede pegar es muy grande. Llegué con el protagonista a nv.18 (con el atributo fuerza hiper desarrollado), Azume nv18 (repartiendo ‘media’ y absorbiendo viento), Bicorn nv15 (Sukukajah) y Fomor nv18 (Sukunda). Básicamente la estrategia fue pagarle con la misma moneda y resulta, vaya que resulta. xD
Lo de durillo lo digo porque teniendo en cuenta que es un dungeon crawler en donde el propósito es recorrer infinidad de mazmorras laberínticas (lo cual está bien y con el sistema de colectar demonios y demás engancha) que estas estén conformadas por pasillos y habitaciones casi idénticas a las anteriores por momentos resulta jodidamente fatigoso y repetitivo. Sumado a los
abundantes aleatorios pues…la combinación resulta en un cóctel que por momentos es agotador. Pero es marca de la casa, ya sabía a lo que iba. Decí que esta vez lo estoy jugando con emulador y puedo guardar partida a gusto y piacere, cuestión que lo hace más llevadero.
Por suerte el juego lo que hace bien lo hace realmente bien, y lo que es tema de temática/ambientación es interesante y su sistema de combate y progresión por el momento engancha lo suyo, con su cuota de farmeo coñazo pero nada que no se pueda tolerar hasta ahora.
wanwin FF VII original y que eché en falta en el Remake fue ese ritmo endiablado que apenas he visto en los pocos JRPG que he jugado en mi vida.
Es algo en lo que acertaban prácticamente todos los FFs clásicos. A eso me refiero cuando digo que tienen un ritmo y desarrollo increíble. En un puñado de horas te hacen recorrer por una variedad de localizaciones, situaciones o momentos que difícilmente vas a encontrar en otros juegos del género que, generalmente, tienen un ritmo más “aplastado” en ese sentido, especialmente en los más modernos. De hecho, los más parecidos en ese aspecto son los juegos de Sakaguchi que, precisamente, en el fondo son una especie de FF clásicos con otro nombre.
FFVII Remake ya desde su concepción difícilmente iba a ser así, pues, su propósito es estirar un chicle hasta el infinito y pasa lo que pasa. El ritmo no es una de sus virtudes…