Odio a los gitanos más que todos vosotros juntos. Me atrevería a decir que yo solo sumo más experiencias con gitanos que todos los que habéis comentado y comentaréis, y también me atrevería a decir que soy la única persona que, pasando de los móviles, está en un grupo de WhatsApp llamado "Anti-Gitanos". Tal es mi aversión hacia esta gente.
Pero hay una cosa que me toca más los huevos y que en mi naturaleza de persona noble debo de imponer siempre, por mal que me caiga y por más prejuicios fundados que tenga contra esta... etnia, y es el incumplimiento de la palabra.
No importa si son gitanos o si no lo son. Si la historia es verdad, repito, si la historia es verdad, el servicio era ilimitado. No deben, primero, tardarse 30 minutos entre pizza y pizza sólo para echarte educadamente, pero menos aún decirte al tercer pedido que te vayas porque tienes un tiempo límite.
Si esto está así estipulado en la cláusula del Dominos, entonces perfecto, que se callen la puta boca los gitanos o quien sea. Pero si fuerais vosotros abriendo un hilo, y no dos gitanos gordos de mierda, contándonos esta misma historia y fuese verdad que habéis pagado X y os han echado cuando habéis ido a pedir vuestra tercera pizza, ¿tendríais razón o no? Claro que la tendríais, y estos por ser gitanos, más que me pese, no dejan de tenerla si la situación se ha dado así (que repito, no lo sé).