De esos juegos que más me han marcado en su momento. Puede que hoy no genere el mismo efecto, pero jugarlo allá por 2005, ver el primer coloso, conseguir subirte a él tras varios intentos y torpezas y empezar a soñar esa brutal banda sonora me dejó marcado pero de verdad.
Por eso considero que muchas veces, incluso envejeciendo bien, hay juegos que hay que jugarlos en su momento y su contexto, hoy sigue siendo un juegacísimo, pero ya hemos visto tantas cosas que quizá ese impacto inicial ya no lo pudiera conseguir igual, pero no por ello hay que quitarle que pudiera hacerlo en su momento.
Y todo eso en una de las consolas más y mejor explotadas de la historia, cuando optimizar no sólo era rebajar assets. Leías el diario de desarrollo del Team ICO y flipabas como llevaban en ensamblador cada una de las partes del motor para conseguir efectos que en PS2, ni estaban, ni se les esperaba.