El otro día me sobrevino una idea, y es que no tenemos reparos en clasificar a los perros por sus razas, catalogándolos como buenos para ciertos trabajos o tareas, con ciertos toques de personalidad o incluso llegando a ser considerados peligrosos solo por ser de esa raza (ejem, pitbulls).
Pero si hacemos lo mismo con el ser humano, entonces somos racistas. ¿Alguien más ve la inconsistencia?