¿De qué maneras diplomáticas soléis abrir la veda de los pedos para expresaros artísticamente en la intimidad ante vuestra compañía vital de bondades y penurias?
Porque, seamos francos: aguantarse los pedos es malo. Es insano fisiológicamente, injusto psicológicamente y, desde un punto de vista humanístico, un atentado contra el patrimonio cultural del hogar.
Es vuestro deber moral suspirar por detrás con purpurina e ilusión, dejando que la naturaleza siga su curso como un río libre, aunque ese río huela a ciénaga templaria.
Pero la cuestión no es si expulsar; la cuestión es cómo inaugurar el festival sin que la otra persona piense que está viviendo un simulacro de fuga química en casa.
He aquí algunas argumentaciones diplomáticas que enriquecen este proceso ancestral y que he meditado en Word mientras disparaba uno tras otro después de comer judías:
1 - La doctrina del pedo fundacional
Se argumenta que, si la pareja va a durar, debe haber un “primer pedo histórico” que inaugure oficialmente la confianza bilateral. Una especie de Constitución Gasística del Hogar, firmada con una sola firma… y un pfffft solemne.
2 - El tratado de transparencia aromática
Alegas que la confianza se basa en la honestidad, y que pretender que tu cuerpo es un convento de clausura cuando en realidad es una olla exprés es, sencillamente, publicidad engañosa.
3 - La política de prevención de daños internos
Explicas, con seriedad científica fingida, que retener una flatulencia puede provocar reabsorción del mal en la propia alma, generando tristeza, irritabilidad o incluso opiniones políticas dudosas. Mejor prevenir.
4 - El enfoque artístico-expresionista
Presentas el pedo como un acto creativo: un haiku sonoro, un suspiro de viento interior, un acorde perdido que no llegó al pentagrama. Quizás incluso le pongas título: Danza en Fa Menor.
5 - La estrategia de igualdad democrática
Declaras que ambos miembros de la pareja deben disponer del mismo derecho constitucional al desahogo trasero. “Si tú eres un ser humano, yo también. Que gobierne la igualdad”.
6 - El modelo ecológico sostenible
Argumentas que cada pedo liberado contribuye al equilibrio atmosférico de la casa, evitando presiones internas que, acumuladas, podrían generar tornados domésticos de imprevisible trayectoria.
7 - El criterio médico preventivo
Aseguras que lo haces por salud: el intestino feliz es la base de una relación feliz. Si hace falta, puedes pronunciar la frase “piensa en mi flora intestinal” con la solemnidad de un notario.
8 - El enfoque espiritual
Dices que cada gas expulsado es un demonio que abandona el cuerpo. Una purificación. Un exorcismo laico. Casi un ritual de pareja.
9 - La invitación a la coexistencia gasística
Propones que ambos establezcáis un “alto el fuego aromático”: podéis tirároslos libremente, pero sin mala intención, sin emboscadas y avisando antes si prevés actividad sísmica.
10 - La diplomacia de la normalización
Mencionas que todos los seres humanos pedorrean: papas, reyes, abuelas, astronautas y gente que se toma un colacao antes de dormir. ¿Por qué vosotros no?
En definitiva, abrir la veda pedística no es una falta de respeto, coño, es un gesto de confianza absoluta, una ofrenda sincera, una declaración de que, pase lo que pase, estáis juntos incluso cuando la atmósfera sufre turbulencias internas.
Y si aun así hay dudas, siempre podéis aplicar la fórmula clásica:
“No lo he hecho yo, ha sido el fantasma de la casa, digo, de la caca. Pero si hubiese sido yo, ¿me querrías igual?”
Le dedico este hilo a DiCaprio, que ya ni debe de necesitar hacer esfuerzo para que se le escapen. No, no me olvido de que detrás del actor hay una persona (y se llama Lukas Haas).