Siempre ha sido una constante del hombre desde la Revolución Industrial el imaginarse el futuro cercano más propio a un futuro lejano, y el cine es una prueba de ello. Ya hemos pasado 4 años del Los Angeles de 2019 de Blade Runner, 22 desde la nave con gravedad artificial de 2001 Odisea en el Espacio, 8 del 2015 de los monopatines voladores de Regreso al Futuro, y faltan sólo 3 años para la sociedad robótica industrial de Metrópolis del 2026. Son las prisas del imaginario humano por llegar al futuro, y encima poder vivirlo antes de que nuestra vida se acabe.
Todo esto para decir que no creo ni de coña que haya un pueblo de 10.000 habitantes en la Luna en 17 años, cuando para entonces no sé si habrán terminado el Bernabeu a este paso.