Que sean 4 gatos (bueno, ni eso, 3) es hasta cierto punto una buena señal de que algo así sólo estaba en su semilla, y está genial que una semilla no florezca, bien cortado de raíz que está. Es como lo del cártel del otro día, o los pillas cuando todavía no son legión o luego ya es casi imposible frenar estos grupos radicales. Hala, a leerse "El meu combat" desde el trullo, ya tienen algo en común con su ídolo de bigote (bueno, casi, él lo escribió desde la cárcel, no lo leyó).