Siempre son cuatro gatos o como mucho una minoría dentro de un colectivo, el ruido que hagan y que se les conozca más o menos depende de los altavoces. Y sí, es una suerte. Pero es un recordatorio de que no hemos de bajar la guardia porque en este mundo hay gente de todos los tipos y colores, la gran mayoría de ellos gente normal, pero entre la masa siempre se esconde basura.