Guía explicativa para los culés que aún siguen negando la evidencia
1-Los pagos están acreditados
2-La GC asegura que las justificaciones que daba y da el Barcelona de los mismos son falsas
3-La GC confirma que Negreira tenía capacidad para influir en los arbitrajes, por su facultad, conocida por el colectivo, para ascender y descender
4-Tras 17 años cobrando, siendo vicepresidente del CTA, los pagos terminan la misma semana que le cesan
5-Sus teóricas funciones pasa a ejercerlas una persona del club por una cantidad 20 veces menor
6-El club intentó en todo momento ocultar dichos pagos
7-En informes del hijo, para su padre, hay descripciones que detallan "informes para apoyar ascensos y descensos"
8-En dichos informes se describen las acciones clave de los partidos con los aciertos y errores. Y si estos eran a favor o en contra del Barcelona
9-El ex vicepresidente del CTA afirmó en su confesión ante Hacienda que su objetivo, con el Barcelona, era "buscar la neutralidad del colectivo arbitral"
10-Negreira aseguró que sus servicios era verbales y que solo interactuaba con los distintos presidentes del club
11-Los informes aportados por el club no corresponden a esta causa de Negreira sino a una paralela en la que su hijo cobraba por parte de un directivo del Barça, ya fallecido, que hacía de intermediario a cambio de una comisión. Esta relación solo duro unos pocos años.
12-La actividad del padre se llevó a cabo durante, por lo menos, 17 años y 4 juntas directivas diferentes.
13-Para los del "blanqueamiento": ningún directivo estuvo en los cuatro periodos, ninguno más de 10 años, por lo tanto, es imposible que esa sea la causa
14-El delito de corrupción deportiva es un delito de mera actividad. No requiere la consumación de delito. Basta con demostrar que había intención de cometerlo. En este caso intención de influir en el arbitraje, que los árbitros cobraran o no, no es necesario.
15-No obstante, eso tampoco quiere decir que en este caso no se consumase: repetimos, el vicepresidente del CTA tenía la capacidad de poder influir en el arbitraje ya que un ascenso o descenso implica cientos de miles de euros al año. No era necesario pagar a nadie.