Si yo soy el tío que te arrebata el arma, que olé sus huevos, menudos cojones, estás muerto. Pero muertísimo. Existe un 0% de posibilidades de que no estés muerto.
Ya me jodería que fueras un hijo de la grandísima puta, cobarde, maricón, asqueroso chupapollas, escondido detrás de un árbol disparando a gente al azar con un rifle, como para desarmarte y que cuando te pongas a suplicar como la pedazo de mierda de escoria que eres no te vaciara el cargador en el pecho.
Mucha sangre fría ha tenido el tío que se ha jugado al vida para desarmarlo y luego lo ha dejado ir.