El gordo usano no entra en mi casa (si, ya se que sus orígenes no son usanos, pero ya lo han fagotizado y es como si hubiese nacido en Míchigan).
Me toca esperar la visita de los tres reyes magos, creo que me he portado bien, a ver si me traen algo de lo que he pedido.
Aunque con un niño pequeño en casa, prácticamente casi toda la carga de los camellos, serán para el pequeñín.
Y ver su cara de felicidad será mi mejor regalo.