Shiroyama
Imagino que cuando detrás tienes un lanzallamas derritiendote las orejas debe ser complicado mantener el orden y civismo. Puede haber otros ejemplos dónde una catástrofe haya ocurrido por el simple efecto miedo y dónde manteniendo la calma se podría capear el problema sin mucho más pero cuando hablamos de una ratonera en llamas es difícil de valorar.
A toro pasado, puerta cerrada y extintor, una vez controlado se desaloja pero una vez has abierto la puerta y el fuego tiene tiraje es imposible de controlar.
Prevención, como siempre, es la palabra clave y parece mentira que la prevención sea simplemente no encender una puta bengala en un recinto cerrado.