Como orgulloso poseedor de una perra, le he enseñado a cagar en sitios estratégicos, sitios que se ven poco y demás y por supuesto no la recojo, así consigo que al menos una persona al día se lleve un trozo de mierda de mi perro en su zapatilla, me lo imagino gritando como un poseso después de pisar la mierda. Culpa tuya, cabrón, que vas mirando el móvil como un autómata.
Y hacer pis igual, siempre en fachadas de edificio, en puertas de coche, en sitios así, donde más putee a la gente.
Me encanta ver luego cómo le hierve la sangre a los mataperros.