Lyn No es que me olvide, precisamente ese ejemplo refuerza el argumento. La quema de restos del arroz demuestra que no toda quema es igual: no es lo mismo biomasa agrícola que plásticos, pinturas y colas. Cuando hay un problema real, se puede debatir y regular: se probó no quemar, se vieron efectos secundarios y se ajustó la política.
Con las Fallas no hablamos de restos vegetales, sino de materiales sintéticos, y aun así el debate sobre materiales o límites no existe. No porque sea imposible, sino porque institucionalmente se ha decidido no abrirlo.
Plantear cambios no implica negar la fiesta, sino asumir que, como cualquier otra actividad con impacto ambiental, también puede revisarse y mejorarse con el tiempo.