Está claro que todo el mundo puede cambiar de opinión, pero el fotógrafo es un cabrón porque sabía que ella se iba a casar y pese a ello la tentó. Y ella, que es a todas luces débil y susceptible, se dejó engañar y no lo mandó a tomar por culo.
Pero lo peor es que nos vendan esta historia como algo romántico, alegre y digno, cuando no deja de ser una infidelidad que se ha cobrado, al menos, una víctima.
El remate perfecto es el "Como llevas 5 años no fue una mala decisión." Falacia de la consecuencia de manual, al nivel de "me pica la mano, me la amputo y como han pasado 10 años y no me he muerto ni me ha vuelto ha picar ha sido una buena decisión". Sin tener en cuenta a su futuro marido y la ruptura de la relación, ni tener en cuenta tampoco la posibilidad de que ella hubiera podido ser más feliz con el primer marido. De hecho, y viendo cómo se las gasta el fotógrafo, ni cotiza que le estará metiendo los cuernos con otra.