La VR sigue siendo un mercado muy de nicho que disfrutamos cuatro gatos. El problema no es el hardware —las Quest 3 ya son un dispositivo cojonudo—, sino que desarrollar software y ganar dinero en un mercado tan pequeño es casi imposible.
Estamos en la pescadilla que se muerde la cola: si no hay suficientes usuarios, hacer juegos no es rentable; y si no hay juegos con presupuestos grandes que atraigan a nuevo público, es muy difícil aumentar esa base de usuarios.
Aun así, ya tienen un catálogo enorme de juegos que debería ser más que suficiente. Ahí están Batman Arkham Shadow, Asgard’s Wrath 2, The Room VR (juegazos) y muchos más. Pero visto el panorama de Meta, doy gracias de que sigan siendo compatibles con los juegos de PC y de que existan mods de VR muy currados, porque ahora mismo la situación pinta bastante desoladora.
Lo peor de todo es que están enfocando sus esfuerzos en el mercado de los niños rata.