No me he visto el vídeo, pero le di vueltas a algo parecido hace un tiempo. Aviso de que es un tocho y son pensamientos sueltos, sin progresión lógica, y probablemente no demasiado sólidos.
Hace unos meses estaba en el aeropuerto de Venecia, yendo a coger un avión para volver a España, cuando me crucé con una chica que llevaba un accesorio colgado de su mochila. Me llamó la atención, era bastante cuco. Saqué el móvil y con una descripción genérica y un par de minutos conseguí averiguar que se trataba de la mascota de una cadena de no recuerdo ni qué país. Un par de clicks más y podía conseguir una copia china de Aliexpress del mismo muñeco por 3 o 4 euros.
Es un evento como cualquier otro, no tiene nada de especial, pero por algún motivo me dio por darle vueltas a ello. El mundo antes era más único. Si un familiar te traía un reloj que se había comprado en Suiza, tenías un reloj de Suiza. Wow. Ahora si te traen ese mismo reloj, tienes un reloj de Suiza. Vale. Antes era especial, raro. Era único. Tenía misterio, exotismo.
¿De donde será esa marca? ¿Cómo de común es? ¿Será popular allí? Esa información ahora es tan fácil de obtener que en muchas ocasiones ni nos molestamos en buscarla. Total, seguro que se puede encontrar en Amazon. Además, Suiza está aquí al lado, es una escapada de fin de semana. Un artículo cualquiera más de los cientos que tengo por casa.
Recuerdo que cuando era un crío, durante una época las bolsas de patatas venían con tazos de Dragon Ball. Una pasada. Pero es que había tazos de Dragon Ball GT, y para mi generación en aquel entonces lo máximo que habíamos llegado a ver en la tele era la saga de Freezer, quizás la de Cell. Nos pasamos recreos enteros especulando acerca de cómo sería el enfrentamiento en el que Goku llegaría a Saiyan 4, o de quién era exactamente Baby.
Pero es que afectaba incluso a eventos pasados. Lo más normal del mundo era pillar una serie a medias, de la que no habías visto a lo mejor ninguna de las dos temporadas anteriores, y engancharte ahí, in media res, especulando acerca de lo que habría pasado antes, a qué se referían en un dialogo concreto, encajando las piezas de lo que había pasado poco a poco. Dios santo, mi madre llegó a comprarse una revista que le resumía los capítulos que habían salido hasta el momento de una telenovela, para poder indagar sobre que había pasado. Y encontrarla fue para ella casi el Santo Grial.
Hoy en día, una vez más, son dos clicks. No ya para leer un resumen de esos capítulos, directamente para poder verlos. Eso sin entrar en la cultura del spoiler o como quiera que lo llamen ahora, en los mil tráiler, y en la información por todos lados sobre de qué va a ir la película de turno.
Y no me entendáis mal, no es una queja en sí misma. Poder ver esas series cuando quieras y sin depender de los horarios de emisión de las cadenas. Acceder a información previa para saber si te va a gustar. Poder viajar de forma regular. Recibir en casa las compras de artículos que antes podían ser tremendamente raros o difíciles de encontrar. Son mejoras, en todos los sentidos. Pero también traen esa sensación de que todo es menos único, menos especial.
Sacando mi lado más friki, creo que se puede establecer una comparación con la evolución que ha sufrido World of Warcraft a lo largo de los años. De salida era un juego donde nadie sabía realmente qué estaba haciendo, había una sensación de exploración, una cercanía mayor con la gente. Si querías hacer una quest, te buscabas la vida para saber cómo había que afrontarla. Si un jugador te mencionaba otra región, te preguntabas como sería exactamente. Si querías hacer una mazmorra, te tocaba contactar con otras personas para poder afrontarla entre todos. A lo mejor uno de ellos sabía algo de lo que os ibais a encontrar, a lo mejor no. Era un juego más duro, mucho menos accesible.
Si me lo instalo ahora, todo eso se ha ido. Todas las misiones vienen claramente indicadas, y si tengo alguna duda, tendré una pestaña de internet al lado con Wowhead abierto donde me indican paso por paso qué tengo que hacer. ¿Encontrar a otros jugadores para la mazmorra era un aburrimiento para gestionar? Ahora tengo un botón automático que me empareja solo con otro grupo. Volviendo al ejemplo del principio, si veía a alguien con una montura que me parecía chula, lo más probable era que acercase a preguntarle. Y si realmente era rara, lo más probable es que directamente estuviese fuera de mi alcance.
La exploración en sí, directamente se ha ido. Todo el mundo sigue las mismas directrices, sigue el camino marcado, y se concentra en las grandes ciudades del juego para hacer lo que vaya tocando para equiparse, un proceso de seguir una lista sin lugar a error. Y también pasa igual en la vida real. ¿Cuánta gente hoy en día hace turismo simplemente tachando de una check list? "Los 30 mejores sitios que ver en Briga". Google Maps. Seguimos el orden centrados en la pantalla y casi sin mirar la calle. Listo.
El mundo ha cambiado, pero es que también lo ha hecho la mentalidad general. El WoW vanilla que mencionaba antes, hoy en día es... diferente. El juego podrá ser el mismo, pero la actitud de la comunidad no. Ahora todo el mundo sabe lo que está haciendo. Va a donde tiene que ir para progresar, sigue el camino que toca sin errores, y si se encuentra una misión va a mirar cómo se hace, si es que no lleva directamente un addon que le indica los pasos a realizar. La actitud es completamente distinta.
Y, una vez más, yo no querría volver al WoW vanilla, incluso aunque el ambiente fuese el mismo de hace veinte años. Hay demasiadas cosas que tenemos hoy en día que son una clara mejora, y demasiados inconvenientes por los que ya no tengo que pasar. Igual que en la vida real. Pero todo eso lleva también asociada esa pérdida de todo lo que antes era único o especial.