Hemlock Cuando lo de la DANA me pasas el mensaje donde defendías no buscar culpables de una desgracia como esta?
Uzu justo antes habla del mal estado de las vías y las palabras siguientes que cortas deja claro que se refiere a que no se haga ahora que ni siquiera se han sacado todos los cuerpos, ya habrá tiempo para investigar a fondo y depurar responsabilidades.
También dice que lleva así muchos años... como que no tiene nada que ver con el gobierno actual ni puede ser responsable de ello...
Vaya casualidad que depende de quien sea responsable, se mira o no se mira las culpas con los cuerpos en caliente.
Esto me está dando unas vibes de la DANA de Valencia... cuando aún habían rescates de personas y ya estaban pidiendo la dimisión de Mazón.
Se lleva hablando de la mala infraestructura de los trenes desde que Puente es ministro casi todas las semanas. No es que nos sorprenda a los que nos informamos un poco. Los AVE antes daban devoluciones del importe al 100% creo que si se retrasaban más de 20 minutos... hace un año o así lo quitaron porque si no devolverían casi todos los billetes. Han habido apagones y cortes de funcionamiento en Madrid y otras regiones casi cada mes. Han habido quejas sobre Adif no haciendo inversión ninguna... y todo viene por politiqueo. Desde que se liberalizó el monopolio de Renfe y entraron las otras compañías, lo que ha ocurrido es que los precios por fin han bajado, pero nadie se ha querido hacer responsable del mantenimiento de la infraestructura. El deterioro ha crecido exponencialmente en los ultimos años, y si no date una vuelta por internet buscando noticias de antes del accidente, y verás que te salen cientos de noticias quejándose de lo mal que estaba todo lo relacionado con trenes.
De hace 6 meses:
"Hace no tantos años el tren de alta velocidad en España era un servicio algo caro pero ejemplar en puntualidad y calidad. Si un tren llegaba con 15 minutos de retraso, se devolvía la mitad del billete; con 30 minutos, el importe completo. Los retrasos eran excepcionales, y la devolución se gestionaba de forma inmediata. Viajar de Madrid a Barcelona, Sevilla o Málaga en 2:30 horas, a Valencia en 1:45 o a Alicante en 2 horas era una oferta imbatible, respaldada por un servicio fiable y cómodo. Esa época ha quedado atrás. Aunque los precios han bajado, esencialmente por la entrada de operadores privados, la calidad del servicio ha decaído notablemente. Los trenes, especialmente los AVE de la serie 106 y los AVLO, son incómodos, y el servicio ya no es ni rápido, ni fiable, ni confortable. El deterioro es evidente y de ello dan fe las sucesivas crisis que padece la red desde hace dos años. La más reciente ha sido esta misma semana que ha dejado a 15.000 personas atrapadas en los trenes en mitad de la nada debido a un fallo eléctrico en una catenaria. El incidente, ocurrido en plena operación salida de julio, afectó a trenes que conectaban Madrid con Andalucía y Toledo. Los pasajeros sufrieron condiciones extremas: sin aire acondicionado en plena ola de calor, con temperaturas cercanas a 40 grados, sin comida ni agua, y con información escasa o confusa. Algunos trenes quedaron varados en medio del campo, y una pasajera de 84 años tuvo que ser trasladada a un hospital por insuficiencia respiratoria. El servicio no se recuperó hasta 15 horas después, para entonces se contaban por decenas los trenes afectados y los retrasos en cadena que que se produjeron en toda la red. Adif, responsable de la infraestructura, reconoció la complejidad del fallo, pero la gestión fue deficiente. Solo una vía de la línea a Andalucía pudo operar ahogando una de las rutas más importantes del país. Las operadoras, especialmente Renfe, fallaron en la comunicación. Renfe envió mensajes confusos y contradictorios, llegó a atribuir el problema a una la “cumbre de la ONU” en Sevilla. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, evitaron dar explicaciones a pesar de su habitual actividad en redes sociales. Este incidente no es aislado. En poco más de un año, se han registrado nueve crisis ferroviarias graves, colapsos generalizados en el verano del año pasado, robos de cables, averías graves en Alicante, Sevilla y Madrid, un descarrilamiento en el túnel entre Chamartín y Atocha, y fallos informáticos. Estas incidencias han afectado a decenas de miles de pasajeros. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios reportó un centenar de incidentes en el último año, pero no se han abierto investigaciones formales. El declive del AVE, antaño símbolo de modernidad, se debe a un mantenimiento insuficiente, equipos obsoletos y falta de inversión. La liberalización del sector, aunque ha reducido precios, no ha ido acompañada de mejoras en la infraestructura. El Gobierno se lava las manos y culpa a presuntos saboteadores. La confianza en el sistema ferroviario están en mínimos. La falta de respuestas y la opacidad agravan una crisis que afecta a millones de personas y pone en evidencia una gestión extraordinariamente ineficaz."