Casius_Claymore
Casius_Claymore el peasant tendría razón en que el mundo sería mejor con más borricos, y menos coches
La situación de Londres cubierta de estiércol es un episodio histórico real y crítico que tuvo lugar a finales del siglo XIX, conocido frecuentemente como la "crisis de las boñigas de caballo" o parte del contexto del "Gran Hedor" (Great Stink).
EL PAÍS
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Aquí están los puntos clave de esta problemática:
La Causa (Siglo XIX): Londres dependía masivamente de caballos para el transporte (carruajes, Hansom Cabs, transporte de mercancías). Con una población equina enorme, las calles se cubrían rápidamente de estiércol.
La Magnitud: Se estima que, hacia 1894, alrededor de 50.000 caballos producían diariamente unas 570 toneladas (570.000 kg) de estiércol y miles de litros de orina, que inundaban las calles, generando un olor insoportable y problemas de salud pública.
El "Gran Hedor" (1858): Aunque relacionado con el estiércol, este término se refiere específicamente a cuando el río Támesis, saturado de excrementos humanos y residuos industriales, olía tan mal que paralizó el Parlamento británico.
Solución: La crisis del estiércol de caballo fue resuelta, paradójicamente, por la tecnología: la introducción de motores de combustión interna, tranvías eléctricos y, finalmente, automóviles, eliminando a los caballos de las calles.
Hoy en día: La expresión se usa a veces para recordar la suciedad histórica de la ciudad, contrastando con la actual gestión de residuos, aunque persisten problemas modernos como los "fatbergs" (masas gigantes de grasa y toallitas en el alcantarillado).
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En resumen, Londres estuvo literalmente sumergida en estiércol de caballo durante la era victoriana debido a la ineficiencia del transporte basado en animales en una metrópolis en rápido crecimiento.