albertobat
Por esta razón es que yo encuentro importantísimo en según qué juegos la presencia de un diseñador conceptual de niveles. Me da igual que el tío no tenga ni idea de programar o de diseñar, como si no sabe ni encender un ordenador, pero alguien capaz de ver un escenario y decir "esto no tiene sentido", "pon más luz aquí", "encauza este camino de ésta otra manera". Es un fenómeno que también ocurre muchas veces con los escritores: el propio escritor se mete tanto en su obra que se olvida de la lógica de su propio mundo o sus personajes.
Parece irónico, pero por esta razón ocurre muchísimo esto de que estás leyendo una novela y de repente un personaje se comporta de forma que jamás habrías esperado y no está narrativamente justificado, y es porque desde fuera, por alguna razón, estas cosas son más perceptibles que desde dentro. Se necesita a alguien que no esté trabajando directamente sobre la creación del diseño para ayudar con el diseño. Los coachs en los fighting games son otro ejemplo crucial de esto. Pensarías que el jugador profesional, al jugar mejor y jugar él la partida, es más consciente de todo lo que hace su rival que el coach, pero no es así, el coach al no estar jugando puede dirigir toda su atención a fijarse en qué hábitos tienen los dos jugadores mejor que ellos mismos, por eso incluso ha sido polémica su figura a lo largo de los años sobre si deben o no permitirse.
Puedes extrapolarlo a cualquier aspecto imaginable de la vida: al fútbol, a los juegos, a la escritura, al deporte en general, al trabajo. La persona que está fuera de la acción directa sin ser protagonista de ella ve con mucha más claridad el sentido de las cosas. Muchos diseñadores empiezan a crear los niveles y a darles forma ellos mismos, y se meten tan dentro que son incapaces de ver el sentido o la falta de sentido mejor dicho de muchas de sus decisiones si no tienen a alguien detrás que se las cante.