Melon Aléjate Bertuccio, tienes razón, los tieflings no son de fiar—la nigromante no ha escuchado el susurro, pero sabe muy bien que las distancias cortas son peligrosas.
Pórunn al escuchar a Silvina a lo lejos se acerca aún un poco más a Bertuccio
Milipu Bertuccio y Silvina han encontrado en el mundo del espectáculo una forma que conlleva menos riesgos y es más accesible que otras. Salir del escenario y ver a ese crío que te observa con admiración no está pagado
Pórunn se aleja de Hano al verlo tan receptivo y tuerce el morro un poco al pensar, lo que ya sabía, ese chico es listo.
-Bueno, eso sí que forma parte del mundo del circo. La ilusión y la magia¿A quien no puede gustarle? Y a los que más, a los niños.
Milipu Antes, me dedicaba a la caza y ahí fue en donde aprendí que acertar o no acertar era comer o no comer. No es una gran historia, por eso ahora podemos escribir una más interesante.....
-Chico listo . Eso es una gran verdad. Si el hambre aprieta te puedes especializar en todo, incluso en el circo.
Milipu Bonitos labios, por cierto, casi tanto como tus presiosos ojos verdes
Aquí se gira hacia Silvina.
-Cuidado, querida. Tú caballero no parece tener claro sus prioridades. Te preocupas en balde por él.
Milipu Porque si en vez de gloria y dinero vamos a encontrar otra cosa, a lo mejor, quizás, no nos interese demasiado actuar en este circo. ¿Por qué nos adviertes? ¿Necesitas ayuda?
Aquí Pórunn no puede evitar que Bertuccio la pille con la guardia baja. Casi inmediatamente se recompone pero teme que el chico haya encontrado una grieta.
-Ayuda... ¿ A quien creéis que podéis ayudar? Son bonitas palabras pero a la hora de la verdad la mayoría de la gente, y en especial los humanos, correrán por su vida sin importar a quien dejan atrás. Y tú eres un humano ¿Lo sabes?
Pórunn intenta no mostrar ningún sentimiento.
-Te voy a decir una cosa chico listo. Sé que buscáis algo aquí , lo que no sé es el qué. Pero yen por seguro que estáis en peligro y sé que lo sabes. Lo que yo no sé es eso tan importante que buscáis aquí para meteros sin dudar en la boca del lobo.
Mira a Silvina intentando adivinar alguna reacción.
-Puedo llevar flores a tu tumba, señorita, será un placer