Lobo
Te lo voy a decir claro: no me preocupan en absoluto los pasajeros ni la tripulación. A todos ellos los evacuaría sin problema en un barco de Salvamento Marítimo y luego los mantendría en cuarentena hasta que pasara la etapa de riesgo. Al fin y al cabo, son seres humanos: podemos seguirlos, son previsibles, se controlan perfectamente sus movimientos y, por lo tanto, podemos establecer protocolos de contención.
Lo que realmente me preocupa es que el barco en vez de quedarse a una distancia prudencial le den permiso para atracar en el muelle y que se escapen un par de ratas infectadas. Primero, porque son animales muy inteligentes y tienen facilidad para huir; segundo, porque se reproducen a gran velocidad; y tercero, porque entrarían rápidamente en contacto con las ratas locales. A diferencia de los humanos, las ratas no son controlables, no podemos rastrear los casos y su comportamiento es imprevisible.
El resultado de tener un vector de transmisión descontrolado como los roedores significaría que las islas quedarían condenadas a convivir para siempre con una cepa mortal de hantavirus de los Andes. La cual no podríamos erradicar, provocaría miles de muertes y, obviamente, destruiría por completo el turismo, ya que nadie quiere viajar a un lugar considerado de riesgo extremo.
La opción más segura es sacar a la gente y luego hundir ese armatoste en alta mar, el cual ahora mismo tiene muchas papeletas de ser una bomba biológica, pero seguro que la empresa holandesa de cruceros no quiere sacrificar su barquito.