Después de unos primeros 3 o 4 capítulos bastante absurdos, le he cogido tanto el gusto a Hajime no Ippo que me he ventilado los 76 capis de Netflix, los 25 de la siguiente temporada y estoy iniciando la segunda. Me parece una serie de deportes cojonuda, que se toma en serio el deporte del que trata, personajes imperfectos y entrañables y que tiene una curiosa mezcla de serie de adolescentes con puntos adultos, como el tratamiento del sexo de forma natural, al menos en los personajes de cierta madurez, porque el prota tiene 20 años y tiene la sexualidad de un adolescente de 14 años poco espabilado.