En mi juventud me gustaba mucho completar la experiencia cinéfila con unas buenas palomitas calentitas y una Coca Cola fría, hasta que me di cuenta de que sumando lo que costaba ese combo y el cine, equivalía a más de lo que supone gastar para cenar después. Desde entonces, estrategia de bolso con refresco y algún paquetito de patatas o gominolas a lo sumo. Es que es una locura cobrar lo que cobran por MAIZ y Coca Cola "de polvitos".
Si pusieran precios más razonables, ya te digo yo que la gente les compraría las putas palomitas. Bien demandados que están.