Siempre he sido de tarrina, pero hace mes y medio estuve en Lugano ( la capital del cantón italiano de Suiza), y ahí había una de las heladerías más ricas que jamás he probado; había un cucurucho recubierto de chocolate y pistacho crujiente y ha sido una de las experiencias heladeras más orgásmicas de mi vida que me hizo dudar de mi fidelidad a la tarrina, francamente. Eso sí, 12€ costaba el helado, lo de Suiza es una locura.