Qué coño nos queda poco para cumplir los 40, nos queda un montón: nos queda morirnos de viejos con 58 años esta en esta vida, gracias a una dieta variada (en sabores de Doritos), luego reencarnarnos, seguramente en Sudán del Sur, por aquello del Karma, morir allí con 35 años, reencarnarnos de nuevo, ahora sí en España o un país latinoamericano y ya cumplir 40 y repetir el ciclo sin fin.