Podría escribir un libro, llevo toda la vida cara al publico y la gente nunca deja de sorprender, para bien y para mal.
Desde gente que te insulta por que les parece caro todo, hasta clientes que me traen regalos por lo bien que les he atendido. Tengo hasta clientes que vienen de otras provincias para que les atienda yo.
Yo en el trabajo de cara a los clientes, siempre desde el respeto, soy un puto espejo. Al cliente que me trata bien, le trato con excelencia. Al que ni saluda y trata como a un becerro, le atiendo neutro tirando a rancio y si el cabron tiene prisas y me agobia, le atiendo lo mas lento que pueda pero siempre con educación.
Eso por que el negocio no es mío, si fuera mío habría echado a mucha gentuza a la puta calle y aun así he tenido clientes que me han faltado al respeto y a los que sencillamente les he negado el servicio.
Hace poco un viejo se puso a insultar a una joven latina por que se puso a hacer cola detrás de el a una distancia mas que suficiente. Se puso como un loco que se alejase de el blablabla y la llamó puta. Según termino de berrear se gira para seguir dándome la brasa y mi respuesta fue cortante. Con lo que acaba usted de hacer nos ha faltado el respeto a todos, no pienso continuar atendiéndole, adios. Y se tuvo que ir despotricando por que dio con un muro.