Pues a mí me parece muy romántico. Romperse el hombro y hacerse una contusión cerebral para impresionar a quien te gusta es bastante más original que hacer un tirabuzón e invitar a un frapuccino, que además son una bomba de mierda esas bebidas. Ese chico fijo tiene una segunda cita. Desde la planta de traumatología del hospital más cercano, con un café de máquina.