Al gremio de la policía estadounidense les gusta presentarse como sacrificados agentes de la ley y el orden.
Luego resulta que ni es la profesión más peligrosa (llevan como veinte profesiones por delante), que lo que se ha llevado a muchos por delante en los últimos años fue su negativa a ponerse la vacuna contra el Covid, que les encanta rehuir sus obligaciones cuando les ponen impedimentos como investigaciones sobre posibles abusos de poder, que en el departamento de Los Ángeles directamente han formado bandas entre sus miembros (y ese departamento es infame por su corrupción desde hace décadas), y que entre el 30 y el 50% de los agentes de policía de Estados Unidos están implicados en casos de abusos domésticos.
No me fío de un poli americano ni harta vino, así que a llorar a su casa.