La realidad es que la grandísima mayoría de veces que alguien me molesta en un avión, tren, o donde sea, no es un crío, suelen ser adultos. Adultos subnormales.
Dicho de otro modo, os cobran más por una chorrada y vosotros tan felices. El vuelo seguirá estando lleno de idiotas peeero sin niños. Y todos habréis pagado más. Maravilloso.