Con mesura, en horario laboral y si no es horario laboral, voluntario y remunerado como horas extra, me parece bien y, a veces, con éxitos moderados.
Lo que es terrible, nunca he asumido ni como empleado ni como empleador, ha sido el dar por hecho que el trabajador tiene que sacrificar su tiempo libre para el dichoso "bonding". Lo siento, pero antes lo ejerzo con: mi pareja, mis padres, mis hermanos, mis hijos, mis amigos, mis mascotas, mis conforeros o conmigo mismo.